Ciertamente en la maravillosa experiencia de atravesar este viaje por lo que llamamos vida, muchas son las personas que nos han acompañado y de quienes aprendemos.

A medida que vamos avanzando en edades y experiencias, vamos compartiendo primero con aquellos más cercanos, papá, mamá, tíos, hermanos, primos, luego compañeros y amigos de colegio, posteriormente universidad y otros entornos, y así va ocurriendo a lo largo del camino, en el que sin duda existen episodios que nos van formando en lo que somos.

Momentos como los de pasamos de educación básica a bachillerato, el primer amor, el primer viaje con mayor independencia de la vigilancia directa de los padres, llegar a la mayoría de edad, mudarse y vivir en otra ciudad, otra cultura, aprender otro idioma, graduarse en bachillerato y entrar en la universidad, graduarse en la universidad, tener un hijo, perder a un amigo o un padre, encontrar, perder o recuperar un gran amor, y así tantos otros momentos y etapas especiales tan particulares para cada uno de nosotros.

En lo personal durante momentos específicos del año suelo hacer una pausa para reflexionar y tratar de enmarcar distintos periodos del viaje distinguiendo la maravillosa compañía en esos momentos, esos parajes, esas vivencias y aprendizaje, y hoy es un día en el que que viene a mi memoria y mi corazón uno de los momentos y experiencias que más marcaron mi vida contribuyendo de buena manera lo que hoy soy.

No obstante tuve ocasión de mencionarlo hace ya algún tiempo, no muchas personas están al tanto de saber que cuando joven, con 17 años, en 1989, tuve la oportunidad de vivir como estudiante de intercambio en los Estados Unidos.

Caminaba con Roberto Emmanuel hace par de días y le pedí que recordara como cuando estaba en el prescolar le dije en broma que lo iba a intercambiar con otro niño y que es su nueva casa tenía que portarse bien y tratar con mucho cariño a su nuevos  «mamá» y «papá», así como si le tocaban «»hermanos «, tenía que llevarse bien con ellos y que se imaginara esa situación y si le gustaría hacerlo, a lo que respondió que jamás lo haría, y allí fue que le dije que yo si lo hice, a lo que mostró gran interés, ya que cómo  es eso que se puede tener «papá», «mamá» y «hermanos» de intercambio, le respondí que estaba muy triste porque me acaban de decir que mi «Papá » acaba de fallecer y que ya estaba en compañía de. «Mamá» en el cíelo.

Me imagino su confusión, pero mostraba un maravilloso interés en saber sobre algo de su papá tan desconocido, lo que que al verme en la posición de responder a sus interrogantes lo que ocurrió fue que tal como quien devuelve una película para repasar las escenas vividas, (en este caso rebobinando el casette de VHS) me vi en agosto de 1989 llegando al aeropuerto de Minneapolis/Saint Paul, donde fue recibido por una espectacular pareja, ciertamente de película, Pat y Tony Slowinsky, mi mamá y mi papá, y desde ese momento, haber tenido la dicha de ser uno de sus hijos, y por lo mágico que fueron los momentos vividos, mi vida tiene un antes y un después.

Rodábamos del aeropuerto de las ciudades gemelas hacia Austin, MN, papá y mamá adelante y atrás íbamos Carmen y yo, ella también estudiante de intercambio de Chile que resultaba ser mi «sobrina», ya que ella se quedaría en casa de «Peggy» una de las hijas de la magnífica pareja que yo inauguraba como padres, condición que compartiría honrosamente además con Tom, Russell, Gene, Terry, Ronny, Kris y Javier, otro estudiante de intercambio que años antes tuvo la oportunidad de vivir con ellos.

La vida nos ofrece grandes regalos, satisfacciones y honores, y ciertamente el haber tenido la dicha de tener como «papás» a dos personas maravillosas y de los que aprendí tanto sin duda es motivo de agradecimiento y felicidad no obstante el dolor natural por su partida física pero que invita a una más fuerte contextos existencial.

Son incontables los experiencias y aprendizajes que vivamente recuerdo de sus conversaciones, desde las iniciales cuando yo no tenía mayor dominio del idioma y procuraba como hacerse entender como cuando me llevó a inscribirme como Senior en Lyle High School hasta luego de algún tiempo y en visitas que hiciera en años posteriores conversando sobre historia y política con sus compañeros veteranos de la Segunda Guerra Mundial donde sirvió en la Armada de Estados  Unidos el Pacífico.

Muchísimas son las conversaciones y temas que podemos hablar de Tony, papá, desde su trabajo en una de las más emblemáticas empresas no de la región sino del país, Hormel, o de su experiencia en materia de agricultura, especialmente en la siembra de maíz o soya, o como me enseñó a operar los distintos tractores tanto en labores de siembra o cosecha, o como atender la cría de cerdos o el rebaño de ganado vacuno, tal vez pudiéramos también hablar de su experiencia en materia de renovación de inmuebles, especialmente en la instalación de pisos y alfombras, oficio en el que también se desempeñó con gran calidad, enseñándome detalles y los secretos de su habilidad, recuerdo con gran cariño los trabajos ejecutados en par de importantes clínicas tanto en Austin como Rochester, y de la sede del Country Club, y así cientos, miles de recuerdos y lugares, y he de confesar que son muchas las veces que sueño y despierto creyendo que tengo esa edad, 17 y 18 años, que allá los cumplí y cuando caigo en cuenta el tiempo que ha pasado y que ya no están físicamente me embarga una profunda nostalgia, pero no, de eso no quiero hablar.

De lo que quiero hacer referencia, y tengo la plena y absoluta certeza de que quien lea estas líneas puede asegurar, que Tony Slowinsky, cumplió una muy importante misión como lo fue la de crear una magnífica familia cuyo  signo distintivo fue la unidad, siempre estuvo para dar los mejores consejos, brindar su amistad y apoyo incondicional y hacer del apellido Slowinsky un referente muy especial.

Sus hijos, yernos, nueras, nietos, bisnietos, amigos, compañeros, hoy lamentamos su partida, pero a la vez debemos agradecer que hayamos tenido la fortuna de tener su compañía en este maravilloso viaje, y que desde hoy se encuentra en compañía de Pat, mamá, nos seguirá aconsejando siempre con su calma, bondad y sabiduría.

Gracias por todo papá.

Deja un comentario

Sigue leyendo

Privacy Preference Center